🚐 Tres tierras, un viaje: nuestra ruta en autocaravana
Hay viajes que se recuerdan por los destinos… y otros por cómo se viven. Este es de los segundos.
Cati y yo nos lanzamos a la carretera con nuestra autocaravana, con una idea muy clara: recorrer el norte de España sin prisas, disfrutando de la naturaleza, la gastronomía y esa sensación única de libertad que solo da viajar sobre ruedas.
Nuestro recorrido nos llevó por tres territorios muy distintos pero igual de especiales: Galicia, Asturias y La Rioja.
La aventura comenzó con días de enlace hasta llegar a nuestro primer gran destino: las Fragas do Eume. Allí descubrimos uno de los bosques atlánticos mejor conservados de Europa. Senderos entre vegetación densa, el sonido constante del río y la visita al Monasterio de Caaveiro hicieron que bajáramos el ritmo casi sin darnos cuenta. Fue el inicio perfecto: naturaleza en estado puro y calma absoluta.
Después llegó Asturias, y con ella un cambio de paisaje hacia montañas, valles profundos y pueblos con alma. Nos instalamos en el Valle del Nalón, desde donde exploramos lugares como Soto de Agues y la espectacular Ruta del Alba, un paseo junto al río que combina sencillez y belleza. También nos empapamos de la cultura local: sidra, gastronomía contundente y rincones que parecen detenidos en el tiempo.
Uno de los momentos más especiales fue contemplar el Embalse de Tanes desde su mirador, una de esas imágenes que se quedan grabadas.
La última parte del viaje nos llevó a Ezcaray, en La Rioja. Un lugar tranquilo, elegante y perfecto para bajar aún más el ritmo. Pasear por sus calles, disfrutar de su entorno natural y recorrer parte de la Vía Verde del Oja fue el broche ideal. Y, por supuesto, no faltó la buena comida y el vino.
En total, más de 3.500 kilómetros, pero lo mejor no fue la distancia, sino todo lo vivido: paisajes increíbles, pequeños momentos cotidianos y la libertad de decidir cada día sin ataduras.
Viajar en autocaravana no es solo moverse, es vivir el camino. Es parar donde te apetece, despertarte en plena naturaleza y sentir que el viaje empieza cada mañana.
Sin duda, una experiencia que repetiríamos una y mil veces.


